Liverpool

Acabo de regresar de Inglaterra, luego de visitar muchas ciudades, lugares, paisajes y castillos, pero una de mis mejores experiencias fue el demencial viaje a Liverpool, cuna de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, apodados como The Beatles.

The Beatles es mi banda favorita y toda su parafernalia siempre me ha llamado la atención desde que tengo uso de razón. Inclusive, su música ya sonaba por mis pequeños oídos cuando estaba en el útero de mi mamá. También, toda mi niñez fue inundada por los sonidos de los primeros discos del cuarteto, y recuerdo claramente imágenes de mi adolescencia volteando la cinta del Sgt Peppers para escuchar los supuestos mensajes ocultos que deberíamos encontrar al tocar la cinta a la inversa.

Por eso, cuando decidí pisar tierras británicas de nuevo, fui decidido a explorar la ciudad dónde esos sonidos y creatividad se originaron, por lo que insistí a mis primos que me acompañen al puerto de Liverpool.

Salida

Me quedé a dormir en la casa de uno de ellos, al sur de Londres, dado que el tren salía de la estación de Gatwick a las cinco de la madrugada y se demoraría cuatro horas en llegar a su destino.

Los despertadores sonaron alrededor de las cuatro, por lo que nos levantamos apresuradamente, nos aseamos, y nos dirigimos a la estación, donde nos reunimos con mi prima y comenzamos a charlar sobre la aventura que se avecinaba. Teníamos todo listo para la partida, pero tuvimos que esperar al tren, que partió aproximadamente media hora tarde. En mi viaje al Reino Unido, esto fue un común denominador en los trenes regionales de Inglaterra, por lo que la frase “hora inglesa, hora exacta” parece ser ya un refrán de épocas antiguas. Lo más hilarante es que por los parlantes del tren vociferan las razones de las demoras, las cuales cada vez son más cómicas, como por ejemplo: “estamos esperando al chofer del tren”.

Camino a Liverpool

Al pasar por la primera estación, Reading, nos indicaron que el tren estaba fallando por culpa de los frenos, por lo que el tren sólo iría hasta Birmingham. Esto causó molestar en todo el público dado que ya teníamos tardanza suficiente. Inmediatamente fuimos a hablar con la autoridad respectiva para ver qué era lo que debíamos hacer, qué alternativas teníamos y en todo caso planear una nueva ruta hasta nuestro destino. Para empeorar las cosas, gran sorpresa nos llevamos cuando nos aproximábamos a Birmingham dado que pudimos observar por las ventanas que la nieve caía como algodón y emblanquecía la oscura ciudad. Estuvimos en la estación de trenes de Birmingham, congelándonos, un buen rato hasta que pudimos tomar otro tren con dirección a Liverpool.

Liverpool

Llegamos al puerto de Liverpool a las 11:30 de la mañana e inmediatamente comenzamos a tratar de orientarnos, buscando y preguntando hasta llegar al centro de atención para los turistas, en donde una señora muy amable nos dio un mapa de la ciudad y todos los sitios de interés “beatle”. En ese momento hicimos reservaciones para la Magical Mystery Tour, que comenzaba a las dos de la tarde.

Liverpool es una ciudad muy diferente al puerto negro, oscuro y peligroso narrado en los libros de Los Beatles. En realidad es una ciudad muy inglesa, clásica y con muchos lugares de interés, inclusive está postulando para ser la Capital Europea de la Cultura en el año 2008, y los locales están convencidos que ganarán.

Mathew St.

El primer sitio que visitamos fue la Calle Mathew, en el centro de la ciudad, y en donde hay varios pubs, bares, restaurantes y tiendas. La calle es una muy estrecha y en el cielo un aviso anuncia, entre extremos: “Aquí nacieron Los Beatles”. A la derecha hay tiendas de artefactos Beatles que incluyen los propios discos, guitarras, tazas, y todo lo necesario para tener una casa completamente decorada con el cuarteto. Miramos un rato y luego salimos sin comprar nada, dado que la única P que estaba mal planificada era la del precio.

Seguimos por la calle y llegamos al pub The Cavern – considerado como el más popular del mundo y en dónde los Beatles tocaron 292 veces a un reducido grupo de personas – pero estaba cerrado, por lo que decidimos regresar más tarde.

Al otro lado de la calle se puede observar una estatua muy grande de John Lennon, que está perfectamente acondicionada para que los turistas se tomen fotos. También, se puede apreciar que los ladrillos de esta zona contienen nombres de diversas bandas, incluyendo a The Rolling Stones, Queen, entre otros. Al voltear la mirada observamos que a un par de metros había muchos emblemas y círculos mostrando todas las canciones que han alcanzado el número uno en la ciudad. Estuvimos leyendo y imaginando un buen rato hasta que decidimos ir hacia la orilla del rio Mersey, cerca al Albert Dock antes de tomar la Magical Mystery Tour.

Yellow Submarine

En el camino al oeste nos topamos con un gran submarino amarillo que yace varado en medio del césped. A su costado una autopista emite mucho ruido y pasa casi inadvertente a tan colosal monumento. Es increíble ver un homenaje a una canción en medio de una ciudad, y sobretodo uno tan grande, colorido, pomposo y totalmente diferente a toda la arquitectura y matiz de la ciudad, pero claro, esto es Liverpool, la ciudad “beatle”.<

Albert Dock

Llegamos al Albert Dock como a la una de la tarde y pudimos observar al Rio Mersey en su plenitud. El rio, que desemboca en el Atlántico, deambula lenta y turbiamente al ras del malecón pareciendo una gran acequia a punto de rebalsarse. Este paisaje, junto con el frío viento del amplio y lluvioso malecón bien pudo servir como aliciente para que unos muchachos de puerto aguitarrados compongan canciones muy comunicativas que llegan a tocar el alma.

Estuvimos por este paraje por casi dos horas, caminando entre muelles, puertos, barcos, veleros, y estanques hasta que llegamos al embalse principal en la costa de Liverpool. Este es uno rectangular, que parece ser una piscina enorme de agua oscura, rodeada por enormes edificios marrones y que alberga una isla verde en el interior con forma exacta de las islas británicas. Recorrimos los cuatro lados del rectángulo y observamos museos, cafés, bares, restaurantes y diferentes establecimientos comerciales. Entramos en algunos y seguimos caminando. Transitar al lado del Mersey puede ser una experiencia muy similar a escuchar esas melancólicas canciones como “A Day in the Life” o “The Fool on the Hill”. El puerto de Liverpool es una experiencia única.

Magical Mystery Tour

Tomamos el Magical Mystery Tour desde el centro de Liverpool. Este tour consiste en una visita guiada por los sitios más memorables de Los Beatles en Liverpool a bordo del excéntrico bus sesentero con el cual se filmó la película Magical Mystery Tour; y guiados por un baterista amigo de los cuatro músicos. Tratamos de conseguir los mejores asientos, dado que el acento del guía y en general de la gente de Liverpool es muy extraño y, a veces, algo difícil de captar.

En el bus nos encontramos con gente de diversas nacionalidades incluyendo asiáticos, europeos y latinos; todos unidos en un bus muy extravagante, tratando de conocernos, escuchando canciones muy conocidas por todos y buscando aprender un poco más sobre éste fenómeno musical.

Recorrer Liverpool no es muy diferente a recorrer cualquier otra ciudad inglesa. Es decir, las construcciones y el ambiente son muy británicos: se pueden observar las calles oscurecidas por las nubes, las vías mojadas por la lluvia, el humo de la boca, los abrigos, las panaderías oliendo a canela, el verdor de los parques y el gris de las construcciones.

Esta vista es seguramente la misma desde hace 40 años, por lo que nuestro guía trata de recrear en nosotros los acontecimientos más importantes de aquellas épocas y la huella dejada por éstos seres tan controversiables como comunicativos.

Penny Lane

Después de pasar por la alcaldía, en dónde los cuatro fueron recibidos y homenajeados luego del retorno de EEUU, llegamos a la Avenida Penny Lane, popularizada por la canción del mismo nombre. La sinuosa avenida tiene una pendiente muy particular y es una de las calles más comerciales de la ciudad. Es en sí, una vía recta por partes con automóviles aparcados en ambos lados, con muchos comercios en el primer piso y departamentos en el segundo. Siguiendo la letra de la canción, se pueden apreciar todavía la barbería, el hospital y la rotonda tal cual lo vio Paul McCartney en los sesentas. Nos bajamos un momento del bus y caminamos por la calle siguiendo la explicación y ruta del líder.

Casas

Visitamos por fuera las casas y lugares de nacimiento de John, Paul, George y Ringo, y también de personajes adjuntos como Brian Epstein, Pete Best y Stu Suncliff. Estas visitas nos hicieron entender la humildad de George, la tristeza de John y la comodidad de los Epstein, y comprender así mejor algunas de las canciones.

Notamos con extrañeza que la gente del exterior nos saluda, y trato de entender si es en realidad un gesto natural de los locales, tal como dice la canción, o es porque tratan de saludar a turistas sentados en un bus totalmente llamativo.

Strawberry Fields Children’s Home

Llegamos a Strawberry Fields, un hogar para niños huérfanos en dónde John Lennon jugó inocentemente de pequeño y que actualmente está en crisis, incluso a punto de cerrar, dado que faltan niños abandonados. La entrada es muy reservada, por lo que sólo pudimos estar unos minutos en la puerta de ingreso y a lo lejos pudimos divisar unos cuantos niños jugando y saludándonos. Strawberry Fields, con sus grandes árboles, vasto jardín, puertas metálicas y columnas de piedra fue una visita muy fugaz pero necesaria para cualquier seguidor de la banda.

Regresamos al bus y continuaron sonando canciones de Los Beatles, pero oírlas, sentados en ese mítico bus con poca calefacción parecería escuchar canciones simples que nunca antes había oído. Suenan más melodiosas que lo usual, por lo que no se pueden dejar de cantarlas o por lo menos tararearlas.

The Cavern

El final de las dos interesantes horas del Magical Mystery Tour es en Mathew St, específicamente en el famoso pub llamado The Cavern. El bar está ubicado en una esquina interna de la estrecha y oscura calle junto a un descampado, lo que le da un aroma de peligro. La fachada es muy simple, con las letras del nombre verticalmente en rojo. Al costado de la entrada hay un escrito en piedra con un homenaje a Los Beatles y el gran impacto que han tenido en una ciudad cuyo aeropuerto se llama “John Lennon International Airport” y en un planeta donde “Yesterday” es una de las canciones más oídas. Sin apuro cruzamos la puerta de entrada y notamos que era el comienzo de unas grandes negras escaleras, las cuales comenzamos a recorrer.

Debimos bajar muchas escaleras en espiral, por lo que estimo que el pub debe estar por lo menos a 30 metros bajo la tierra. Al finalizar las escaleras llegamos a una especie de cueva de ladrillos marrones que resisten el paso de los años. Nos quedamos inmóviles, impactados y sin habla por unos segundos, sintiendo la sangre correr y los pelos ponerse de punta. El primero que atinó a decir algo fue mi primo que le pidió a un transeúnte que nos tome una foto.

Comencé a caminar y examinar el pequeño bar. En si, es un lugar más reducido de lo esperado y aparte, muy cerrado, pero con una atmósfera única. El techo no es muy alto y parece el interior de un castillo muy antiguo, con columnas y arcos dividiendo zonas del bar. Al fondo, en el centro, un escenario no muy alto pero bastante iluminando, muestra una batería y numerosos colores y nombres en el fondo. Las mesas son de madera y la mayoría tienen una vela en el centro, tratando de dar un ambiente místico a la oscura caverna.

Caminé, respiré, soñé e imaginé. Los altoparlantes tocan, suavemente, cintas del cuarteto en vivo en algún lugar del mundo, haciendo que la experiencia sea aún más rica. Inclusive, al voltear rápidamente al centro del escenario es posible sentir la presencia de ellos. Me imagino una de esas noches estelares de conciertos, con mucha gente, con mucho calor, y con los cuatro personajes gritando por el micrófono “Twist & Shout”

Los baños están localizados casi al costado de las escaleras de acceso y han sido adaptados al siglo XXI. Cuando entré no pude resistirme a sacar mi lapicero y estampar mi nombre y mi país encima de los urinarios.

Estuvimos en la caverna buen tiempo más, y disfruté cada segundo. Tomamos cervezas, hablamos, opinamos, discutimos, recordamos, cantamos; en fin, nos divertimos mucho. Lástima que el tiempo pasó muy rápido y tuvimos que volver a la estación para regresar a Londres.

Liverpool ofrece mucho más atracciones, incluyendo museos marítimos, de arte, contemporáneos, teatros, obras, entre otros. Nosotros por restricciones de tiempo y sesgo sólo hicimos la tour "beatle" pero es probable que regrese en otra oportunidad a terminar de conocer Liverpool.

En fin, este viaje a Liverpool me gustó mucho, dado que me hizo conocer el real origen de lo que sentían y veían esos compositores al momento de sus creaciones. También me hizo ver lo irrelevante pero a la vez impactante que puede llegar a ser la música, y más aún cuando un artista llega a tener el poder de comunicación que tuvieron estos señores; una comunicación y un sentimiento que viene totalmente del alma y del propio sentido común; una comunicación que se puede expresar simplemente en el popular: “Give peace a chance” – que parecería no ser entendida por la gente; con unas voces que en estos últimos cuarenta años de desarrollo y supuesta unión ya deberían estar obsoletas, pero son voces que, en estos tiempos de guerras, todavía se extrañan.

JC Magot 2003

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